En los últimos años, en nuestro país, hemos conseguido casi sin darnos cuenta que el hecho  de separar los residuos sea algo habitual.

Según algunos expertos, puede que este hecho tenga que ver con el sistema tan sencillo que tenemos en España. Tenemos cuatro contenedores azul para el papel, verde para el vidrio, naranja, gris o marrón para los residuos y, amarillo para las latas, plásticos y tetrabrik.

La mayoría de países europeos tienen implantado un sistema similar, aunque con ciertas singularidades:

Bélgica: pagan 2 euros por cada bolsa de basura

Es uno de los países que más envases recicla. Tienen un sistema parecido al nuestro, organizado por tipos de envase y colores. Sin embargo, las bolsas de basura que cuestan entre 1 y 2 euros tienen que ser oficiales, es decir, no pueden utilizar cualquiera, y son de diferentes colores dependiendo para qué residuos. Además, tienen unos días  asignados para cada tipo de basura, y si te equivocas en el color o en el día, pueden llegar a multarte.

Suecia: importan basura de otros países

Sólo el 1% de la basura que generan sus ciudadanos va directamente a los vertederos. Tienen un sistema en el que los desechos se incineran y se convierten en energía. Este método ha tenido tanto éxito que desde 2012 empezaron a importar basura de otros países.

Suiza: diferencian entre tipos de vidrio.

En este país separan los vidrios por colores, ya que  el vidrio coloreado, como el verde o ámbar no pueden fabricarse botellas transparentes.

Japón: limpian y ordenan sus residuos.

Los ciudadanos japoneses deben doblar y apilar los envases de plástico y tetrabrik para que ocupen menos espacio. Además, deben eliminar las etiquetas de las botellas y limpiarlas antes de dejarlas en el contenedor.

Reino Unido: utilizan un calendario.

Cada municipio decide el código de contenedores. Tienen que informar a los ciudadanos acerca de los contenedores y de los días que pasa el camión de la basura, porque es entonces cuando tienen que trasladar las bolsas a los contenedores.