Paula Bonet se vio embriagada por el espíritu del cineasta François Truffaut a los veinte años. Un tiempo después y tras conocer el éxito con ‘Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End’, la ilustradora regresa con ‘813, Truffaut’ para rendir homenaje a uno de los máximos exponentes de la Nouvelle Vague.

813, una novela de Maurice Leblanc que obsesionó a François Truffaut. 813, un número que el francés utilizó en toda su filmografía, ya fuera en números de habitaciones de hotel, matrículas de coche o anuncios para rendir homenaje a Leblanc. 813, Truffaut ilustrado y homenajeado por Paula Bonet.

“La pubertad era un mal momento que todo el mundo tenía que pasar”, decía Truffaut, quien tuvo una infancia difícil. Estuvo desatendido por su familia y encontró su refugio en el cine: primero colándose en las salas y después ofreciendo al público películas que hoy se consideran clásicas dentro de su género, lo que a la postre se conocería como ‘Nouvelle Vague’.

A la izquierda, François Truffaut, y a la izquierda, el actor Jean-Pierre Léaud.

Paula Bonet, al contrario que Truffaut, tuvo una pubertad «feliz». A los 20 años se vio embriagada por el espíritu del francés: «Me atrapó totalmente, exprimí su filmografía todo lo que pude y después he visto que es el único al que vuelvo con mucha frecuencia después de muchos años», explica la autora a Gonzoo.

Jean-Luc Godard, Éric Rohmer, Louis Malle, Alain Resnais y, por supuesto, Truffaut son algunos de los exponentes de la ‘Nouvelle Vague’, un género donde la mayoría de sus directores habían sido antes críticos de cine. En los 60 despuntó como nueva tendencia cinematográfica, entre otras cosas por su defensa de la espontaneidad, la improvisación y el uso de referencias autobiográficas de los directores.

 Jules refugiándose en Catherine.

Dos capas de lectura

Pero, ¿por qué Truffaut? Paula Bonet lo explica así: «Me di cuenta de que muchos de mis modos de hacer y algunos de mis pensamientos son los mismos que los suyos». Uno de esos métodos de hacer es el gusto por los primeros planos, presentes en cualquier película del francés. También en 813. El libro analiza tres filmes del cineasta: ‘Jules et Jim’, ‘La piel suave’ y ‘La mujer de al lado’.

Según Bonet, cada título es el reflejo de una de las características del cine de Truffaut: literatura (‘Jules et Jim’), éxito y fracaso (‘La piel suave’), caos de vida real y ficción (‘La mujer de al lado’).

Jim y Catherine.

«He intentado aunar en 184 páginas un universo muy denso y lleno de referencias», dice. Y por eso el libro ofrece dos partes. Antes del análisis de esos filmes hay una documentada biografía del artista.

El público que no conozca la obra de Truffaut puede acercarse a este libro «sin sentirse perdido», pero su autora también se dirige al público especializado que conoce la obra del francés: «No quiero que se acerquen al libro y que se sientan timados», comenta Bonet entre risas.

 Nicole, en el lavabo de una habitación de hotel con Pierre.

Entre las ilustraciones aparecen Jean Pierre Léaud, protagonista de buena parte de la filmografía del francés, escenas de rodajes, interiores y carteles, siempre con el estilo de Bonet. Personajes con rasgos marcados, miradas intensas y la nariz y los pómulos rosados. «Ojalá quienes lean el libro se acerquen después al cine de Truffaut, que es el objetivo».